Sr. Director:
¿No les parece que todo tiene un límite y que, como decía el torero, lo que no puede ser no puede ser y, además, es imposible, y emitir sexo explícito en televisión a las tres y media de la tarde supera todo lo superable? No, no estoy exagerando, no estoy hablando de un desnudo pasajero, sino de extractos de las películas pornográficas que dicen veía Alfonso XIII. No sé dónde está el Defensor del Menor, el Defensor del Pueblo o todas esas instituciones inútiles cargadas de sueldos y subvenciones destinadas a protegernos de estas cosas.
Como los responsables de las televisiones privadas entienden que eso es una cuestión que es responsabilidad de los padres -y en eso tienen razón-, he decidido desintonizar Telecinc qué le vamos a hacer.
De todos modos, el mercado televisivo en España no está liberalizado y las licencias de televisión se otorgan por el Gobierno de manera limitadísima, porque entienden nuestros gobernantes que estamos ante un servicio público. Pues, para esto, es mejor que esté liberalizado y que, como dice Pérez Reverte, cada perro se lama su rabo.
Comprendo que es más fácil llenar de pájaros la cabeza de los espectadores que hablar de los problemas que preocupa a la gente de este país. Ya lo hizo el Partido Popular cuando estuvo en el Gobierno, que fue el que nos llenó la televisión de porquería, y lo hace ahora el Partido Socialista. Pero, al final, nos encontraremos que somos el país de TNT, Crónicas Marranas, Gran Hermano, Salsa Rosa, la Granja, el Tomate… porque, así, hasta Moratinos, nos parecerá un gran diplomático.
José María López
txlopez@wanadoo.es