(Lucas 24, 1-48; Juan 3, 16-21; y Juan 20, 19-31)
El grupo básico de los que vosotros, hombres de la modernidad, conocéis como “las santas mujeres” eran, en realidad, dos colectivos distintos, las de Galilea y las de Jerusalén. Entre las primeras, las del norte, figuraban parientes del Maestro, sobre todo María, la madre de Santiago el menor, primo de Jesús, así como otra María, la madre de los Zebedeos, Santiago y Juan. Las jerosolimitanas, de clase social más alta, estaban capitaneadas por Juana, esposa de Cusa, un tipo importante entre los cortesanos de Herodes, así como por Salomé, otra dama noble de la capital. Y entre ambos grupos andaba María Magdalena, la más próxima a mi Señora Miriam, de la que Cristo había expulsado siete demonios. Y para no liaros más, no añadiré a Marta y María, hermanas del resucitado Lázaro.